

La austeridad y la diversión pueden convivir. Lo demuestra el menú a punto para las fiestas patronales de Móstoles, del 10 al 15 de septiembre: los conciertos de Bebe, David Bustamante, Maldita Nerea, Los Rebujitos, Antonio Orozco y Dúo Kie en Liana serán gratuitos, igual que las actuaciones de Siempre Así y Tamara en el Pradillo. Y no faltarán los encierros con desayuno, las orquestas y la agitación peñera en el recinto ferial. El alcalde, Esteban Parro, espera que Móstoles irradie un año más “hospitalidad” y “tolerancia”. El mejor velocista de España, Ángel David Rodríguez, dará el pregón.
Verídico: el Gobierno de Móstoles ha conseguido confeccionar un programa festivo atrayente en 2010 con el mismo presupuesto que en los últimos ocho años. Calidad, ilusión y propuestas de tirón popular, sin olvidar la austeridad, “por la difícil etapa que se vive a nivel nacional”, arguye el concejal de Participación Ciudadana, David Sánchez.
El hombre más rápido de España en 100 metros lisos, Ángel David Rodríguez,
inaugurará las fiestas con un pregón dedicado a sus paisanos. Será el día
10 a las 20.30, desde el balcón del Ayuntamiento. Los gigantes, los cabezudos,
la Banda Municipal Juvenil y las Majorettes se ocuparán del prólogo, y
los peñeros se encargarán del epílogo, con el descubrimiento del cuadro
tradicional con los pañuelos de todas las peñas de Móstoles en el cruce
de las calles de Andrés Torrejón y Antonio Hernández, tras el chupinazo.
Los fuegos de artificio no se celebrarán este año en el día del pregón,
sino el sábado, a las 23.30: la Zaragozana mandará al cielo de Móstoles
una tonelada larga de material pirotécnico, desde la pista de atletismo
del polideportivo El Soto.
Las actuaciones musicales tienen doble condición simbólica en esta edición de las fiestas patronales. Por un lado, la gratuidad, que el edil de Participación considera “fundamental para acercar los festejos a todos los ciudadanos, especialmente a los más jóvenes”. El otro lado simbólico lo aportan ocho grupos de la localidad que por primera vez en unas fiestas se subirán al escenario grande del parque Liana; el jurado de la II Muestra de Nuevas Formas de Expresión Joven, de la Concejalía de Juventud, ha seleccionado a Aka to Power, Atsphear, Ego Soul, Encalma, Encrudo, Margen de Error, Soma's Cure y The Parrus para que actúen el día 15 en el escenario principal, el mismo espacio en el que tocarán Bebe & El Lunático el día 10, David Bustamante, el día 11, Maldita Nerea el 12, Los Rebujitos el 13 y Antonio Orozco el 14. En la velada de los grupos mostoleños (el 15, ¡que nadie lo olvide!) habrá pop, rock en diversas variantes y rap; el cierre de la noche estará a cargo del Dúo Kie. Habrá música gratuita también en la plaza del Pradillo: Siempre Así el día 10 (cuando termine la ceremonia de los pañuelos) y Tamara el día 12.
Habrá carreras madrugadoras con bureles los días 13, 14 y 15, a las 8.00,
con desembocadura en la plaza de toros; para poder tener sitio en los tendidos
hay que comprar la entrada por adelantado, a 1 euro, en la cafetería Torrecilla,
cerca de la plaza del Pradillo. Y, cuando termine la suelta posterior de
las reses en la plaza, en cada una de esas jornadas habrá desayunos en
la plaza del Ayuntamiento: 18.000 huevos, unas 1.500 barras de pan y media
tonelada de beicon a repartir entre los vecinos y visitantes que tengan
la paciencia de aguantar la fila enorme que se monta cada año. Los desayunos
llevarán el sello peñero porque sus miembros se turnarán para freír y servir
el condumio. Por la mañana ambientazo popular, con los desayunos de western,
y por la tarde aire goyesco por el mercadillo en el que artesanos trabajarán
a la vista del público y venderán sus productos en tenderetes con ambiente
“de época”.
Ahora que las brigadas ciudadanas de la censura se han obsesionado con
los toros, recordamos desde aquí que hay ingredientes taurinos en las fiestas
de Móstoles y que aquí sí hay libertad para que la gente acuda o no, como
ocurre con cualquier otro espectáculo. El día 13 habrá novillada de rejones,
con seis astados de Albarranz para José Miguel Callejón, Ribeiro Telles
y Noelis Mota. El día 14 Víctor Janeiro, Miguel Abellán y Antón Cortés
lidiaran seis toros de la ganadería de Sancho Dávila. Y el día 15 Iván
García, David Mora y Daniel Sastre tratarán de cortarles las orejas a los
bureles de Guadalest. Además, en el primer día de las fiestas, el 10, los
mejores recortadores de toros de España tratarán de lucirse en la plaza
de toros de Móstoles, desde las diez de la noche.
Nuestra Señora de los Santos, patrona de Móstoles, recibirá el homenaje
multitudinario de cada septiembre con la ofrenda floral el día 11 a las seis
de la tarde, la misa rociera al mediodía y la salve cantada a las 21.30.
El día grande, domingo 12, será de eucaristía (a las 11.00) y procesión.
Más información, en www.mostoles.es

La Concejalía de Juventud ofrece remedios para esa flojera posvacacional que a algunos les dura hasta el invierno: cursos y talleres de lengua de signos, danzas urbanas, videoclips, documentales, aerografía sobre ropa, cuentacuentos, juegos educativos, animación de fiestas infantiles o teatro. ¿Y el Derecho a la pereza?, preguntarán los remolones con más lecturas; pues ni el más somnoliento devoto de Paul Lafargue podrá negarle atractivos al combinado de aprendizaje, diversión y perspectivas que garantiza el programa de formación de Juventud para el otoño. Hay fórmulas antirrutina para casi todos:
Para jóvenes con curiosidad.- Comenzamos por dos de los
talleres más exitosos de la programación juvenil cada año: Iniciación a la
lengua de signos española y Nivel intermedio de lengua de signos. La lista
de espera de cada edición pone de manifiesto que los jóvenes tienen curiosidad
y buscan actividades de aplicación práctica. Habrá clases los martes y los
jueves (de las 17.30 a las 20.30), en el Espacio Joven Ribera, desde el 5
de octubre. En las 30 horas de taller los elegidos aprenderán el alfabeto
dactilológico y las herramientas básicas para desenvolverse con la lengua
de signos en “situaciones de la vida cotidiana” y el instructor dedicará
un tiempo a mostrar “la realidad social del colectivo de personas sordas”.
El precio es de 15 euros, igual que taller intermedio, destinado a quienes
ya tienen unos conocimientos básicos en la materia. Hay 16 plazas y las clases
arrancarán el 11 de noviembre.
Para gente con ritmo.- Las danzas urbanas no podían faltar en la programación de Juventud, que pondrá a bailar por separado a los adolescentes y a los jóvenes. 33 horas para cada grupo, del 5 de octubre al 16 de noviembre. Los alumnos de 14 a 17 años bailarán los martes y los jueves street dance, hip hop, funk, comercial dance, jazz funk, new style y lyrical hop, de las 17.30 a las 19.00. Y los mayores de edad ensayarán funky, hip hop, house dance, break, locking, popping y hype en cuanto salgan los menores y hasta las 20.30. El precio es de 20 euros por persona y la sala de baile estará en la cuarta planta del centro cultural Villa de Móstoles.
Para aficionados al colorido.- El taller de aerografía, un clásico en la programación, trabajará esta vez sobre gorras y camisetas en lugar de con cascos. En los dos primeros sábados de noviembre, mostoleños de 14 a 30 años pasarán la tarde decorando gorras “de modelo truck con pintura, plantillas y rotulación” y alegrando camisetas “con tinta serigráfica”. La actividad cuesta 5 euros, precio en el que van incluidas la gorra y la camiseta.
Para narradores con imaginación.- Frente a la atonía de la realidad, qué mejor receta que el vigor eterno de los cuentos. El taller durará 24 horas… interrumpidas. Las tardes de los lunes y los miércoles del 10 de noviembre al 13 de diciembre en el Espacio Joven Ribera serán de imaginación, voz, gestos, repertorio, guión y ensayo. La narración oral forjará una cantera en Móstoles con este taller, a 20 euros la plaza.
Para animadores con ingenio.- Los juegos educativos son esenciales en la animación sociocultural. Pensando “preferentemente” en los mediadores sociales la Concejalía de Juventud propone un taller donde se abordarán “los beneficios del juego” y su tipología, de los divertimentos infantiles a los cooperativos. En las sesiones, del 19 de octubre al 30 de noviembre en el Espacio Joven Ribera, habrá tiempo para ingeniar “un gran juego” y para unas prácticas de fin de semana en El Escorial (6 y 7 de noviembre) y de una jornada en Cercedilla (27 de noviembre). Todo por 35 euros. Por cierto, que el taller está avalado por la Escuela Pública de Animación y Educación en el Tiempo Libre Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid.
Habrá en otoño también un taller de animación centrado en las fiestas infantiles. En 20 horas los alumnos abordarán los rudimentos del malabarismo, el maquillaje de la cara, la globoflexia, la magia, los juegos, las canciones, los cuentacuentos y el guiñol. Del 18 de octubre al 15 de noviembre, a 25 euros por cabeza.
Para fans del videoclip.- Si te seducen los vídeos musicales más allá del simple visionado, deberías probar en el taller de realización de videoclips. En 30 horas habrá tiempo para ver su esquelatura: el guión, la dirección de arte, la fotografía, la planificación, la realización, el montaje y la posproducción. Y, como práctica, se hará una grabación musical y coreográfica. La actividad despegará el 13 de octubre, en el Espacio Joven Ribera, y durará 30 horas en tandas de dos horas vespertinas, los lunes y los miércoles. 20 plazas.
Para aventureros con cámara.- El curso de documentales de aventura tendrá corazón africano en esta edición: un viaje a Marruecos con expedición a la región del Atlas para hacer las prácticas desde el 15 al 21 de noviembre. Habrá un preámbulo teórico en el Espacio Joven Ribera durante cinco jornadas, a partir del 3 de noviembre, para abordar con los expedicionarios “la parte más técnica del género documental de montaña, el manejo de las cámaras y la estructura de rodaje”. En esta edición se exigirá a los alumnos “alguna experiencia (previa) en audiovisuales y en montaña”, conocimientos que deberán anticipar en un breve currículo con la preinscripción, del 14 al 1 de octubre, y que habrán de acreditar luego en una entrevista, del 4 al 8 de octubre. El precio de la aventura documental es de 30 euros de matrícula y 280 euros “en concepto de vuelo de ida y vuelta de Madrid-Marrakech-Menara, con alejamiento y manutención”. Avisan los promotores de que el precio del viaje es “aproximado” porque el definitivo dependerá del coste del billete de avión.
Para teatreros.- ¿Quieres mejorar la técnica interpretativa, la expresión corporal y con la voz, y la capacidad de trabajo en equipo? No dudes más, ¡apúntate al teatro! Los organizadores del taller aguardan a jóvenes “que quieran iniciarse en el trabajo de creación por medio del teatro”; el camino empezará en octubre y la prueba del éxito, en junio, será el estreno de “un montaje teatral completo”. El taller funcionará los martes y los jueves en el centro sociocultural El Soto. A 56 euros de cuota por trimestre, que se rebajará hasta los 45 para quienes presenten el carné joven.

Son mucho más que un compendio de técnicas de defensa. Quienes practican -y respetan- las artes marciales dicen que son una manera de estar en el mundo, “una forma de vida”, coinciden Óscar Escribano e Ignacio Prado, maestros entrenadores de judo y jiu jitsu, respectivamente. Desde la Asociación de Judo y Jiu Jitsu de Móstoles, en el polideportivo Villafontana, trabajan para que la ciudad conserve su estatus de “cuna” de este deporte en la Comunidad de Madrid. “Hay cantera para continuar”, apuntan ante el nuevo curso. Y, por si alguien aún no se ha enterado, recuerdan que “no es un deporte violento”.
Óscar Escribano empezó en las artes marciales en el parvulario y a los 14 años ya tenía el codiciado cinturón negro. “Un profesor muy bueno en los tiempos del colegio, Pepe de la Antonia” consiguió que el judo no fuera un simple pasatiempo para el niño Óscar y resistió la áspera prueba del paso del centro escolar al gimnasio. “Fui al Lee y luego al Kiuxus, al que sigo yendo con mi otro gran maestro, Antonio Sánchez”. Ahora, con 33 años, cinturón negro 4º Dan y el título de maestro entrenador nacional, Óscar preside la Asociación de Judo de Móstoles y se esfuerza para que los escolares y los jóvenes de hoy practiquen este deporte “de exigencia y respeto”. “La premisa es la no violencia y lo que se aprende del arte marcial se queda aquí; por lo demás, el judo es bastante exigente y te pone muy en forma, porque la ropa es muy abrigada y se suda mucho”, sonríe.
Lo común es que los judokas comiencen de niños y así puedan tomarse tiempo
para progresar en la escala de cinturones/colores. No hay una edad límite
para empezar, sin embargo. En el pabellón de Villafontana, en una tarde
de clase, pudimos conocer a Luis Rodríguez, de 14 años, que se animó a
probar en tiempos de instituto. Novato en judo pero con una base, porque
hizo taekwondo y karate en la infancia. La única pega es que a la edad
en que Óscar Escribano tenía ya el cinturón negro Luis acaba de conseguir
el naranja (justo en la tarde en que se hizo este reportaje). Le gusta
la agitación de las clases, “la lucha, el aprendizaje”. “Algunas tardes
me puedo tirar cuatro horas aquí y no me canso”, celebra. Sus inicios tardíos
le zancadillean en la competición, porque las categorías se marcan por
el peso y con sus 73 kilos le ha tocado pelear con tipos mayores que él
y que gastan colores más solemnes también, la última vez un tipo alto con
marrón para negro. Luis no se achica ni con esas tragantonas: “Seguiré
al menos hasta que consiga el negro”, asegura este alumno del instituto
Luis Buñuel.
Cuenta Ignacio Prado, renshi 4º dan, que el jiu jitsu es “la madre de las
artes marciales del Japón” y que “lo usaban los guerreros para defenderse”,
antes del judo, el karate y el aikido. Por los años que lleva practicándola
y enseñándola, este maestro sabe que el jiu jitsu es “la más completa de
las artes marciales, porque se trabajan las patadas, los puñetazos, las
esquivas y las proyecciones”. Algunos alumnos se centran en la técnica
y otros se vuelcan en el combate, todo a través de la federación correspondiente.
Ignacio, que no deja de aprender con maestros de maestros como Antonio
Enjuto (7º dan), tiene alumnos de distintas edades y discípulos a punto
de examinarse para el cinturón negro. Lo importante, a su juicio, es respetar
lo aprendido y disfrutar. Él aplica estos principios a su tarea y goza
cuando ve que niños que empezaron con él siguen en sus clases a los 17
ó 20 años.
La Asociación de Judo y Jiu Jitsu de Móstoles funciona como escuela municipal en colaboración con el Ayuntamiento de Móstoles. A este nivel importan tanto los éxitos deportivos (medallas y hitos) como la propagación de unos valores por medio de las artes marciales: “Son lo más indicado para niños y adolescentes porque, además de desarrollar la forma física, ejercen de escuela de moral y ética”, afirma el presidente del colectivo. El judo y el jiu jitsu acrecientan los reflejos, la velocidad, la resistencia, la psicomotricidad, el equilibrio nervioso, la lateralidad y, por encima de todo, brindan a los menores “modelos educativos de relación, comportamiento y valores”, añade. En el último curso las clases se celebraron en el polideportivo Villafontana y en los colegios públicos Luis Álvarez Lencero, Pío Baroja, Ciudad de Roma, Rosalía de Castro y Joan Miró y en el instituto Luis Buñuel.
Información sobre precios e inscripciones.

Protagonista de la película triunfadora en los Goya de 2008 (La
soledad, de Jaime Rosales), habitual de las giras teatrales (la
última es La charca inútil, de David Desola) y actriz de televisión
ocasional (episodios de Cuéntame, Sin tetas no hay paraíso y
otras por venir), Sonia Almarcha está “feliz” de poder hacer lo que más
le “gusta en el mundo” sin sufrir los rigores de la fama. “Los actores
somos gente maja, normal; alguno tiene sus tonterías pero es por inexperiencia
y se le pasa rápido”, observa. Desde el 8 octubre la podremos ver en
uno de los estrenos más esperados del año en el cine español, Amador,
de Fernando León.
“Me gustó muchísimo el guión y me reí mucho con Fernando cuando quedamos para hablar; participo en cuatro secuencias y soy Yolanda, la hija de Amador”, comenta. Una película a punto y otra reciente en la cartelera, El dios de madera, de Vicente Molina Foix, estrenada en julio y que en el momento de escribir estas líneas aún podía verse en el cine Luchana, en la capital. Hacemos hincapié en este detalle porque en los últimos tiempos las novedades cinematográficas, especialmente del producto nacional, duran muy poco en la cartelera, aunque lleven rostros conocidos, como Marisa Paredes en este caso. “Yo veo todo tipo de cine, pero algunas superproducciones norteamericanas han acostumbrado a los más jóvenes a mucha música, mucho ruido, rapidez y una cantidad de tomas bestiales, por lo que cuando se les ofrece otro producto distinto se aburren; es algo que va con la sociedad: cuesta parar, vamos a mil por hora, pero igual que se dice qué leer a ciertas edades, se podría orientar también sobre qué ver en el cine”, sugiere esta actriz valenciana que vive en Móstoles desde hace 10 años. Con todo, un estreno fugaz no es lo peor que le puede ocurrir a un filme. “He participado en películas que no se han estrenado; al principio se sufre y se piensa en qué injusto es para mí y para el director, pero con el tiempo he conseguido despegarme mucho de los proyectos y sufrir menos”, expresa.
El cine ha dado a Sonia Almarcha más emociones que sinsabores. Destaca
en particular “un momento maravilloso” vivido en el festival de cine más
prestigioso del mundo, Cannes, con La soledad. “Jaime Rosales no
me había enseñado la película acabada y la vi por primera vez en el Palais,
con 1.500 personas alrededor; no se me olvidará nunca esa sensación”, memora. La
soledad fue para la actriz un aprendizaje durante las semanas en que
se rodó, y una experiencia en la larga promoción. “He estado dos años viajando
con la película por todo el mundo y siento que La soledad me ha
abierto las puertas a un tipo de directores de cine al que es muy difícil
acceder”, celebra. No obstante, siente predilección por el teatro. Será porque
así se desató su vocación, “haciendo teatro en la mesa del salón para toda
la familia”. A los 13 ya hacía papeles protagonistas en Valencia y a los
18 entró a estudiar en la Escuela de Arte Dramático de Valencia; de allí
al laboratorio teatral William Layton, luego con Juan Carlos Corazza y sigue
instruyéndose siempre que puede “con gente interesante que viene a Madrid”.
“Como más se crece es trabajando, pero soy partidaria del reciclaje continuo”,
recalca.
El teatro proporciona a Sonia Almarcha algo “muy especial” que no ha encontrado
aún en el cine y la televisión, medios con los que también disfruta (acaba
de rodar una serie televisiva). Pero los aplausos, salvo en ocasiones irrepetibles
como los del festival de Cannes, son exclusivos del teatro, y enganchan.
“Bueno, los aplausos y… sentir al público; en realidad no ves a los espectadores
desde el escenario pero sientes su energía a un nivel brutal y eso crea una
adicción aún mayor que los aplausos”. “Además, cuando lo que ofreces es honesto
y de calidad, la gente lo agradece”, opina, en referencia a la última obra
con la que ha estado de gira, “muy linda, despojada de artificio, tres actores
y los mínimos elementos, sólo lo necesario y la importancia de los silencios”
(la obra pudo verse en primavera en el Teatro del Bosque).
“Me gusta tener Madrid tan cerquita y poder vivir en un sitio tranquilo”.
Habla Sonia de su relación con Móstoles, que le da la posibilidad de “conocer
a gente por la calle” y cumplir ciertas rutinas como “tomar el café con las
madres de los otros niños (Sonia tiene dos hijos pequeños) y pasar las tardes
en el parque”. Con esa misma normalidad familiar vive los rodajes y las giras
teatrales. Recuerda cómo se llevó al bebé a la gira anterior. “Le daba de
mamar en el ensayo de Romeo y Julieta, vamos que lo de mamar el
escenario es literal en este caso”, sonríe. “Y a la niña le gusta mucho venirse
conmigo, le encanta dormir en hoteles”, añade, como una muestra más de que
la conciliación de la vida familiar y la vida laboral es posible también
para quien vive de la interpretación.
Más info del próximo estreno.

A Leo Galli casi cualquier objeto cotidiano le sirve para hacer
magia (un cigarro, un vaso, un palillo), lo mismo que a Cristiano le vale
hasta la pelotita de la mascota cuando se pone a demostrar su toque. Puede
que a este joven argentino le desagrade la comparación porque bosteza con
el fútbol, Leo prefiere a los vampiros y no es inusual que los incorpore
a sus sesiones de cartomagia nocturna los jueves en el Heaven’s Door en
Móstoles, y los viernes en Beer Station, en Xanadú. Al mago Tremere le
va la magia “de cerca”, así que, de mesa en mesa, suscita emociones “y
al menos una duda: ¿Hay truco o la magia existe?”.
La magia atrapó a Leo en la infancia. “Me atrajo desde chico, miraba vídeos y soñaba que era mago; pero en Argentina la magia entonces era para la clase social alta y la economía no me permitió estudiarla hasta que de grande pude financiarme los cursos”. El tiempo no le arrebató la ilusión y en cuanto pudo se recibió –como dicen en la tierra de Borges- en la escuela de magos y se fue rodando en fiestas particulares, pequeños teatros y finalmente hasta en la televisión. Tomó clases con dos maestros de la magia, el español Juan Tamariz y el argentino René Lavand y llegó a participar en galas internacionales de magia, en Uruguay, Brasil, Chile y hasta en los Estados Unidos de América. A esas alturas nuestro protagonista tenía 29 años, trabajo fijo en la administración pública argentina y un cartel en América como mago Tremere. Entonces… decidió venirse a España. ¿Hay truco o la magia existe?
Aunque no quiera salir en las fotografías, en la entrevista nos acompaña
Laura, mostoleña e inseparable de Leo desde que se conocieran por internet
en 2009. Ella se sonroja cuando Leo saca el móvil de la mochila, porque intuye
lo que va a perpetrar: no hace magia con el iPhone, no, lo que nos muestra
es una copia digital del programa televisivo El diario de Patricia,
una emisión de la primavera de 2009. En el vídeo se ve el suspense y luego
el beso largo del primer encuentro cara a cara de dos jóvenes. Por entonces
Leo y Laura debían de haber batido el récord de horas de contacto por webcam
(“desde que nos conocimos, mes y medio atrás, conversábamos a todas horas
y la cámara quedaba encendida incluso cuando cada uno se iba a dormir”) y,
por alguna llamada discreta, la producción del programa televisivo pagó el
viaje de Leo desde Argentina y un fin de semana en España, a cambio de poder
mostrar el momentazo del encuentro. “Ese mismo día le ofrecí a Laura que
viviera conmigo en Argentina, pero no quiso. Así que renuncié a ser funcionario
y me vine a España; eso sí, como no quería ser un inmigrante ilegal, decidimos
casarnos y vivir en Móstoles”, recuerda. Eso ocurrió en abril, y en julio
de 2009 ya estaba el mago Tremere asentado en Móstoles y buscando sitio para
su espectáculo y para ejercer de informático, su profesión paralela, “porque
sólo con la magia no se puede vivir de momento, pues sólo hay trabajo de
jueves a domingo, los demás días nadie ofrece nada”.
En la actualidad Leo tiene trabajo como informático y, lo que más le importa,
tiene espacios donde mostrar su magia: los jueves, de las 22.00 a la medianoche,
en un local llamado Heaven’s Door, en la rotonda del Teatro del Bosque, y
los viernes en Beer Station, junto a los karts de Xanadú. Incluso tiene padrino
mostoleño, Faruk, un patrocinador, www.magictrick.es,
y un personaje. “Se llama Tremere y la finalidad es que en 15 ó 20 minutos
el espectador perciba que la magia es real. Lo mío no es la magia humorística,
yo cuento historias del medioevo, de gitanos, de viajes por el mundo e intento
que todo se produzca en los ojos del espectador”. La de Leo es la magia close
up; “es la más difícil, porque el espectador está a centímetros de ti,
mira con atención lo que haces y se requiere mucha técnica y buena comunicación”.
Practica “de tres a cuatro horas cada día”, en soledad. “Me meto en el cuarto
y pongo mi música favorita, música culta, new age y así”. Ensaya el repertorio
y va probando novedades. “Siempre desarrollo primero la técnica, el juego,
y, una vez que la domino, le implemento la historia”, y lo mismo le vale
Transilvania y un restaurante al que acudió sin cartera, que una historia
de desamor, tristezas y sobre todo alegrías, que para el llanto ya está la
realidad. “En estos tiempos de crisis, en que mucha gente deja de creer en
casi todo, mi objetivo es conseguir que desconecten de la realidad por unos
minutos y que crean que la magia existe o por lo menos tengan una duda: ¿hay
truco o la magia existe? Ésa es la función de Tremere”.
Leo dice que su magia cercana depende mucho de la comunicación. “Hay que
ser un buen emisor y para ello el primero que tiene que creer en la magia
es el mago, y yo no me canso jamás, porque me gratifica tener algo que me
destaca del resto: la capacidad para asombrar”. ¿Su público? Preferentemente
adulto, parejas, grupos de amigos. “No hago magia para nenes, no”, aclara.
Tremere va de mesa en mesa, con su tapete, los naipes, cuartos de dólar y
sorpresas. “Copperfield lleva 7 toneladas de equipo y a mí me basta con los
30 ó 40 gramos de una baraja, y en el momento en que hago la magia creo que
tengo poderes”, sonríe. Hace desaparecer y reaparecer monedas, cigarros,
palillos, pero nunca consigue que se vayan del todo los nervios en cada actuación,
y casi lo agradece; “me decía mi maestro: el día en que no sientas la presión
del público deberás dejar de hacer magia”. En la magia la maestría va en
la invención de juegos y en crear un estilo propio, como el que tienen Lavand
con su “lentidigitación” y Tamariz con su método de pistas falsas. René Lavand
sobresalió con su cartomagia a una sola mano, por necesidad: perdió una de
sus extremidades de crío en un accidente con un carro y tuvo que inventarse
una técnica propia con las cartas porque todos los trucos estaban creados
para magos con dos manos; luego aderezó la técnica con su manejo inigualable
de las pausas y los silencios y la lentitud. Del gran Tamariz mucha gente
desconoce que es un teórico de la magia y que el humor es sólo un barniz
de su espectáculo. Ahí va una teoría del mago español, con el atractivo de
la utopía: el verdadero mago es el que consigue que los espectadores no deseen
analizar el juego. “¿Hay truco o la magia existe?”, que diría nuestro Tremere.

Descubierta una conexión entre Frank Miller, José Luis Garci, Móstoles,
Avilés y el año 3000. Se llama Nacho Carballo y su historia es un compendio
de amores, riesgo y circunstancias. Amor al cómic desde la infancia, al cine
desde que manejara a escondidas la cámara de su padre, y a su tierra, Avilés,
que reconvirtió en la apocalíptica Avileim en el laureado cortometraje Killer.
¿Circunstancias? Llegó a Madrid para encargarse de la producción de los dos
últimos filmes de Garci y se estableció en Móstoles por rigores del corazón;
“me enamoré de una mostoleña”, dice, y aunque suena bien, no es el título
de su próxima película, “el primer largometraje de España filmado con teléfono
móvil”.
Si emprender es cuestión de mentalidad y riesgo (no confundir con el autoempleo, que es una cuestión de necesidad), Nacho Carballo tiene alma emprendedora: su última criatura cinematográfica, Killer, reivindica el género fantástico sabiendo que en España la cuarta guerra mundial vende mucho menos que el costumbrismo televisivo, el chiste facilón o el buenismo sin fronteras, ese cine supuestamente social que no incomoda. Quiso hacer “algo distinto, arriesgado”, y triunfó incluso en su tierra. Nacho Carballo dejó su Avilés natal para ser el jefe de Producción de los dos últimos filmes de José Luis Garci, Luz de domingo y Sangre de mayo. Recién llegado se instaló en las cercanías del estadio Vicente Calderón, aunque él es rojiblanco del Sporting, lugar que cambió definitivamente por Móstoles hace casi tres años. “Me enamoré de una mostoleña y me quedé aquí”, nos comentó al saberse seleccionado para el último Festival Internacional de Cortos de Móstoles. “En España es complicado que se apueste por un cine fantástico; se hace mucho corto aquí, pero siempre es drama o comedia, y lo nuestro es muy distinto, arriesgado”. Un peligro buscado: “La finalidad del corto es que se vea, claro, pero también arriesgar lo que no se arriesga en un largometraje, porque el corto es una escuela con un único objetivo: el largo”.
Muchos espectadores de Killer dicen que el tono, la estética del
corto, les recuerda a Sin city, la película que filmó Robert Rodríguez
con estética de cómic. El cortometraje de Carballo es un homenaje a Frank
Miller, su “favorito desde niño”, pero ahí acaban las similitudes “halagadoras”
con el filme del mexicano. “¡Pero si nosotros no teníamos dinero ni para
los chóferes de Sin City!”, bromea. De hecho, la financiación (del
Principado de Asturias, los ayuntamientos de Avilés y Gijón y el Casino de
Asturias) partió con un premio, el Villa de Avilés al mejor guión. Con mucho
más ímpetu que euros, Carballo y su equipo inventaron un territorio en el
que no hay orden social ni político por culpa de “la cuarta guerra mundial”
y con las ciudades travestidas de estados y con la mafia imponiendo “la ley
del más fuerte”. Hasta el más desavisado imaginará que los killer son
los que hacen cumplir “la ley”.
Cromas para escenas apocalípticas, blanco y negro, colores disociados (puntos de color para otorgar relevancias), un Avilés con aire fronterizo, de western y abismo, y unas cuantas caras conocidas: Carlos Bardem como killer, Pilar Bardem como doña Rosa, Sancho Gracia como Al Capone, Beatriz Rico como Luna y, en el papel de Nick, Fernando Guillén Cuervo, que además ejerce de coproductor. Como buen cineasta emprendedor no consiguió a esos rostros conocidos a golpe de talonario, que estrangularía el presupuesto, sino “por amistad”, porque habían trabajado “juntos” en otras producciones. Y es que Carballo no acaba de llegar al cine precisamente: hace ya 13 años que se estrenó en la producción trabajando en Mi nombre es Sombra, de Gonzalo Suárez y recuerda el año experimental en la Escuela de Cine de Madrid, donde estuvo con “Agustín Díaz Yanes, Alejandro Amenábar, Antonio Giménez-Rico y Lola Salvador, mi maestra de guión”.
Lector voraz de cómics (“el cómic es un cortometraje con viñetas, tiene
tramas, cosas divertidas”, defiende) y aficionado al cine desde que cogió
la cámara de su padre y comprobó que “desde ahí se veía algo”, Nacho Carballo
destaca que los tiempos han cambiado y que se puede hacer hoy cine con menos
dinero que antaño. Cine como modo de expresión, no en cuanto al acabado,
claro, que para eso sigue haciendo falta la pastaza de siempre. “Hoy con
un móvil puedes expresarte libremente, experimentar, que es lo menos que
se puede pedir, riesgo, sobre todo ahora que es tan complicado llevar al
espectador a las salas”. Una paradoja: asegura el cineasta que “es más fácil
hacer la primera película que la segunda, porque, si la primera no tiene
éxito, el productor no va a estar ahí para tu segunda película”. La idea
del largometraje filmado con teléfonos móviles de alta definición abre un
horizonte nuevo, pletórico de trances y también de posibilidades. Si cristaliza,
el resultado se verá en internet.

Este lugar clásico de diversión de la capital fue una prolongación de Móstoles durante dos viernes de este verano, por impulso de la Concejalía de Juventud. Los dos Días de Móstoles se tradujeron en descuentos para todos los jóvenes empadronados y actuaciones de grupos musicales de nuestro municipio, entre otros atractivos. Flow Bajo Cuerda, Margen de Error, Gran Familia Sound y Encrudo aprovecharon el escenario hiperteatral de La Ciudadela, y La Banda Juvenil y las Majorettes pusieron ritmo a las calles del parque. Próximo destino de conquista: la nieve artificial de Xanadú y los karts de la zona (más info en este número de la revista).

Ekaterina Martín Montero, estudiante |
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Nacho Carballo, cineasta |
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Sonia Almarcha, actriz |
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